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Experimentos > De la cocina al laboratorio: capacidad antimicrobiana de especias culinarias.

Categorías: Biología Animal
Palabras clave: Bacterias, Especias, Microbiología


Autor/es

Emilia S�nchez Enterr�a, Javier Alfonso Benito y Juan Carlos Cambronero Madrid

Qué se pretende demostrar

La posibilidad de realizar un medio de cultivo para crecer bacterias con ingredientes comunes empleados en la cocina y demostrar la capacidad conservante de algunas de las especias culinarias más empleadas en la preparación de alimentos.



Dirigido a

Gran público

Primaria

Secundaria



Materiales necesarios


Para elaborar el medio de cultivo, necesitamos los siguientes ingredientes: caldo de carne bajo en sal, agua mineral de baja mineralización, azúcar y agar-agar en polvo o en hebras de venta en herboristerías

Para la preparación de los medios: matraces Erlenmeyer o tubos de ensayo, balanza, agitadores magnéticos con termostato para disolver los ingredientes, olla exprés o autoclave para esterilizar, placas de Petri de vidrio o de plástico comerciales asépticas. Mechero de alcohol o bunsen para mantener condiciones de asepsia en la zona de trabajo.

Especias culinarias: ajo, laurel, azafrán, tomillo, romero, pimienta y canela. Se emplean en fresco o en forma de aceites esenciales comerciales de venta en herboristerías.

Medios de cultivo comerciales opcionales: TSA y Mueller-Hinton (DIFCO)

 

Estufa de cultivo (opcional) para el crecimiento de bacterias, puede realizarse a temperatura ambiente



Descripción

Preparamos una disolución de caldo concentrado de carne con 5 g en 200 ml de agua , previamente triturado o machacado, al que añadimos 5 g de azúcar comercial. Se disuelve en agua con agitación y temperatura. Inmediatamente se autoclava en nuestra olla 15 minutos a 121ºC y 1 bar de presión. Cuando el medio se encuentra a unos 37ºC se inocula con la muestra de exudado bucofaríngeo. Se introduce en una estufa de cultivo a 37ºC unas 12 horas. También se introduce un matraz sin inocular que nos servirá de control para evaluar el proceso de autoclavado. Si no se dispusiera de ésta, podrían incubarse a temperatura ambiente, o cerca de radiadores en estos casos el tiempo de crecimiento podría alargarse, a uno o dos días.

Para la elaboración de los medios sólidos empleamos dos comerciales y el nuestro de manufactura casera. Los comerciales se prepararon siguiendo las indicaciones del fabricante. Para el de manufactura casera, se añadió al 1,5% agar-agar al caldo de cultivo especificado anteriormente. Si las placas se van a emplear para evaluar capacidad antimicrobiana conviene prepararlas al 1% de agar-agar. Para sembrar las placas, añadimos cinco mililitros del caldo de cultivo crecido en las placas, (siembra por inundación) y movemos suavemente en círculos las placas para garantizar un reparto uniforme del caldo, lo dejamos unos minutos. Para probar el efecto antimicrobiano de las especias, y por tanto su capacidad antiséptica y conservante, se machacaron en un mortero y se dispusieron sobre la placa de Petri. También se emplearon aceites esenciales comerciales, para ello se impregnaron trocitos de papel de filtro con unas gotas del mismo. Las placas se incuban a 37ºC durante 24 horas.



Existe alg�n riesgo

No entraña riesgos añadidos a los habituales en la manipulación de materiales e instrumental de laboratorio



Imágenes

 


Enlaces

Herrera Arias, F.C y García-Rico; R.O.2006. Efecto inhibitorio de las especias.Revista de la Sociedad de Ciencias Básicas (BISTUA), año/vol 4,nº 002.Universidad de Pamplona. Bucaramanga. Colombia.

Muller, G. 1989. Especias y condimentos. En: “Microbiología de los alimentos vegetales. 3ªEdición.Editorial Acribia. Zaragoza, España



Observaciones

Es conveniente utilizar agua mineral de baja mineralización para controlar las condiciones osmóticas del medio en que vamos a crecer las bacterias. También conviene filtrar el caldo antes de añadirle el agar para eliminar posibles partículas en suspensión. No recomendamos añadir gelatina como agente solidificante ya que la gran mayoría de las bacterias son proteolíticas y lo degradan, quedando las placas líquidas no aptas para poder sembrar. Se pueden emplear también muestras de bacterias procedentes de alimentos contaminados o simplemente las ambientales.